Qué estupidez. Pensó el peliverde al trepar por la escalera metálica de un edificio en un callejon cualquiera. El robo más grande de su vida y los idiotas de sus compañeros decidieron abandonarlo. El chiste era más gracioso para Zoro, una lastima que ellos no supieran que él tenía el dinero.
” Tch. “ Vió una luz, una luz que se movía de un lado a otro, y de repente estaba sobre él, gruño y siguió trepando. Al parecer los policias finalmente lo habían encontrado. Se detuvo un segundo para respirar y tranquilizarse, uno de ellos había empezado a subir por la escalera, pero por suerte estaba lejos. Zoro detectó una ventana abierta en la oscuridad, sin pensarlo saltó los escalones faltantes y se metió por ahí. Tremendo ventanal, pensó. Y rápidamente lo cerró, trabó y bajo la perciana. Entonces sólo se quedo de espalda contra el ahora cerrado ventanal, respirando pesadamente y olvidandose completamente de fijarse si no había nadie del lado de adentro. Ojala estuviesen durmiendo.
En realidad Monet estaba lejos de estar dormida. Había llegado más tarde de trabajar ese día y se había puesto a preparar la comida del día siguiente, escuchando música clásica salir de los altavoces del soporte del iPhone mientras sazonaba la carne. Estaba absorta, planeando el día siguiente y todas las cosas que tenía que hacer, apuntándolas en una lista en su agenda para no olvidarse de nada cuando un ruido fuera de la cocina llamó su atención y Monet dejó la espátula apoyada en el canto de la sartén y dejó la cocina, caminando silenciosamente para tratar de averiguar de dónde había provenido el ruido.No veía nada fuera de sitio ni nada sospechoso, pero la ventana estaba abierta y Monet no recordaba haberla dejado así. El aire helado de la noche agitaba las cortinas de su salón y, pese al frío que hacía, Monet iba en pantalón de deporte y camiseta de tirantes. Se acercó a la ventana y la cerró despacio, sus ojos dorados mirando a través del cristal a las luces del coche de policía más abajo mientras su aliento cálido creaba una pequeña nube de vapor. Fue entonces cuando, gracias al reflejo del cristal, le vio.