No era un amante del suspenso, pero poco eso importaba a esta altura. Zoro se lanzó sobre la mujer desconocida. Había una prioridad, el silencio, y debido a esto una mano fue a parar sobre los labios de Monet y la otra sostuvo una de sus muñecas contra su espalda, presionandola contra el frío vidrio. La violencia tampoco le agradaba demasiado, menos si era sobre personas que no tenían nada que ver con lo que estaba pasando, es decir, inocentes. Ya no venía al caso, no pretendía hacerle daño, lo que ya estaba pasando era más que suficiente para el peliverde.
“ Escucha.. ” Dijo Zoro, sosteniendola firmemente contra la ventana y procurando que no pudiera moverse ni hablar. Tenía que escucharlo, era lo único que podía hacer en el momento. Lamentablemente un fuerte sonido lo interrumpió, alguien estaba tocando la puerta del departamento, una y otra vez. ‘Policía!’, se escuchó. Al parecer el joven se había quedado sin tiempo. Esta vez sostuvo a la mujer haciendo que su espalda estuviera presionada contra su pecho y la hizo girar para que mirara el bolso que él había dejado sobre el suelo. Estaba medio abierto, y fácilmente se podía ver el dinero que contenía, demasiado dinero para alguien como Zoro.
” Parte de eso puede ser tuyo.. Necesito que cooperes. “ Susurró una última vez. Como seguiría esto dependía sólamente de ella.
Su corazón latía tan deprisa que Monet pensó que le iba a dar un ataque. Solía ser una mujer calmada y que lo preveía todo con antelación, pero por mucho que le gustase anticiparse jamás hubiese podido predecir algo como eso.
La mano cubriendo sus labios era callosa y la fuerza con la que fue sostenida contra la ventana era tal que por un segundo pensó que el cristal se rompería. Sus senos, apretados contra el cristal aún dificultaban más el que respirase para controlar su respiración y los desbocados latidos de su corazón. Lo veía gracias al reflejo del cristal y, tal vez gracias al miedo y la sorpresa no fue capaz de discernir nada más que el hombre atacándola era joven.
Cuando él habló y la giró sus ojos se detuvieron sobre la bolsa Monet pudo atisbar una parte de su contenido. Por supuesto aquel tipo podía estar mintiendo. Tal vez únicamente quería hacer que ella tuviese una falsa sensación de seguridad antes de tratar de herirla.. o peor.
¿Compartirlo? No tenía forma alguna de saber si aquel tipo decía la verdad o no. Ciertamente le vendría bien el dinero ¿y a quién no? pero.. ¿se la jugaría por la dudosa promesa de dinero? Si le decía a la policía que se había colado alguien en su casa se evitaría problemas en un futuro… pero teniendo en cuenta que esperaba visita en un rato, si las cosas salían mal, tenía un comodín en la manga.
Le llevó tan solo unos segundos más el decidirse y simplemente afirmó, esperando a que el otro la soltase y cuando éste lo hizo se dirigió a la puerta, abriéndola para encontrarse con un alto y fornido agente de pelo blanco que la reconoció inmediatamente.
— ❝ ¿Smoker? ¿Qué le trae por aquí? ¿Ocurre algo? ¿Está Vergo bien? ❞
La facilidad de Monet para actuar normal era asombrosa, pero siempre se le había dado bien eso de actuar. Smoker le dijo que había habido un robo y que creían que el ladrón se había escondido en su edificio, pero ella le aseguró que no había visto nada y Smoker, tras echarle un vistazo a la habitación, asintió y le pidió que si había algo raro que no dudase en avisarla. Monet simplemente asintió y cerró la puerta, esperando un poco, hasta que oyó los pasos del enorme policía alejándose, para girarse y mirar exáctamente al lugar en el que se había escondido aquel tipo.
— ❝ Quiero la mitad.❞ Le informó.
Si se negaba simplemente tenía que gritar para que Smoker regresase corriendo, y aquel tipo se metería en un gran problema.